sábado, septiembre 24, 2011


II -1.  Aquello que es llamado El Tao no es El Tao

El flujo de energía...
Aquí ... es ...


Sin Nombre
Sin Tiempo
Velocidad de (la) luz

Flota ... más allá del miedo ...
Flota ... más allá del deseo ...
En este Misterio de Misterios
A través de esta puerta de Todas Las Maravillas

Timothy Leary desde el Tao Te King



viernes, agosto 19, 2011

Robert Frost - maestro de poetas

La bruja de Coös

Pasé la noche bajo techo en una granja
Detrás de la montaña, con una madre y su hijo,
Dos de la vieja fé. No soltaron la palabra.

Madre: La gente se cree que una bruja que tiene espíritus familiares
A quienes podría convocar para entretenerse en una nocha invernal,
Más no lo haré, debería ser quemada en una pira o algo semejante
Llamar espíritus no es como decir "Botón, botón,
¿Quién tiene el botón?" y me gustaría que lo supieras.

Hijo: Madre puede hacer que una mesa cualquiera se encabrite
Y patee con dos patas como una mula del ejército.

Madre: Y una vez hecho eso, ¿Qué de bueno tengo hecho?
En vez de inclinar una mesa para que lo vea, permítame
que le cuente lo que una vez me contó Ralle, el de Contros Sioux.
Me dijo que los muertos tienen almas, pero cuando le pregunté
cómo es eso posible --yo creía que los muertos son ánimas--,
Me sacó del trance.  ¿No le hace sospechar eso
que hay algo que los muertos se guardan para sí?
Sí, hay algo que los muertos se guardan para sí.

Hijo: ¿No querrías contarle qué es lo que tenemos
en el altillo, mamá?

Madre: Huesos, ... un esqueleto.

... Fragmento extraído de Poemas de Robert Frost, editorial Corregidor.

sábado, julio 30, 2011

En defensa de Buenos Aires III

LA HERMOSA CIUDAD (G. Trakl)

Viejas plazas asoleadas callan.
Hondamente arrebujadas en azul y oro,
como en sueños se apresuran dulces monjas
bajo el sofocante silencio de las hayas.

miércoles, julio 27, 2011

En defensa de Buenos Aires II

Y en Buenos Aires espero

Crucificado entre los rieles
Y el asfalto
Que es lo soy viajero de acá
En la general paz
Hay en el aire melodías y cadencias
ritmo de chapas de camión
Compás de tren ausente
Baile de la niña y el taxi colectivos
De colores en danza
La sombre de la cueva disfraza
Sonrisa torcida mas allá
Que amenaza

Ale F

martes, julio 26, 2011

En defensa de Buenos Aires

Alzo mis dedos I


¿Cuál es el sentido de este grupo de escritos? No vivo en BsAs y no me crié en esa ciudad. Tengo su acento y mi partida de nacimiento apunta a un oscuro hospital del sur de la ciudad. Muchas horas de viaje en sus colectivos y subte, caminatas por sus calles a horas y deshoras.

Ahora en este mundo pequeño, esta pequeña tierra media de torres y adoquines acodada al barro sucio del río como mar ¿qué es lo que está pasando que alzo mis dedos? No mi voz ni mi cuerpo sostendrá el embate. No hay una reja donde abrazarme mientras los ángeles batallan por mi ciudad, no es mía tampoco el alma en disputa. Un espíritu amarillo como la antigua peste recorre sus calles, infla profilácticos sin uso para diversión de los sencillos. Una ira antigua, subterránea viene de bien adentro de la tierra y embarcada en los ríos pardos. Un viento del sur trae penumbras a su cielo de smog, un río de desdichas navegas sus calles y se alegra.

Tal vez cuando alzo mi mirada al Oeste luminoso y al norte ominoso pienso en lo que dejé. Entonces releo a los poetas que la dijeron y los invoco en su defensa. Y antiguo dios de los ejércitos veta el llamado a los espíritus pero no conozco otro hechizo que pueda mostrar lo que supo ser el alma de la ciudad, que hoy agoniza ahorcada de frivolidad, negociados, olvido y palos. Tiendo la mano y los convoco porque hoy:

¡Ay la ciudad abierta!
Ay la ciudad confiada que saca por la noche, para hamacar la luna,
sus sillas a la puerta!
Ay de tí, buenos Aires, que llega a pretenderte, con sus ojos azules
y su piratería,
El visitante rubio que ni siquiera sabe saludarte llamando:
Ave María!
Pero acaso podría triunfar contra el destino de la ciudad predestinada
Toda la piratería y los ojos azules de la gringada?
Porque no era posible que una ciudad fundada contra el hambre
y el fuego
Se entregara con las manos atadas al capricho del primer pirata
palaciego.
Ay de ti, buenos Aires! Ay de la firme doncella de la antigua
cruzada!
Que te me estás poniendo demasiado señora acomodada!

Ignacio Anzoátegui, Las invasiones inglesas
Citado por Horacio Salas en “La poesía de Buenos Aires”,Pleamar, Buenos Aires, 1968

domingo, julio 03, 2011

Introducing Alfonsina Storni

Versos a la tristeza de Buenos Aires



Tristes calles derechas, agrisadas e iguales
por donde asoma, a veces, un pedazo de cielo,
sus fachadas oscuras y el asfalto del suelo
me apagaron los tibios sueños primaverales.


Cuánto vagué por ellas, distraída, empapada
en el vaho grisáseo, lento, que las decora.
De su monotonía mi alma padece ahora.
--¡Alfonsina! -- No llames, ya no respondo a nada.


Si en una de tus casas, Buenos Aires, me muero
viendo en días de otoño tu cielo prisionero,
no me será sorpresa la lápida pesada.


Que entre tus calles rectas, untadas de su río
apagado, brumoso, desolante y sombrío,
cuando vagué por ellas, y estaba yo enterrada.

Alfonsina Storni - Ocre, 1925
En La poesía de Buenos Aires, Horacio Salas, Buenos Aires, Pleamar, 1968

jueves, junio 16, 2011

Juan L Ortiz - Ah, mis amigos...

Se los presento... Juanele o Juan L. Ortiz
Ah, mis amigos, habláis de rimas...

Ah, mis amigos, habláis de rimas...
  Ah, mis amigos, habláis de rimas
y habláis finamente de los crecimientos libres...
en la seda fantástica os dan las hadas de los leños
con sus suplicios de tísicas
sobresaltadas
de alas...

Pero habéis pensado
que el otro cuerpo de la poesía está también allá, en el Junio
    de crecida,
desnudo casi bajo las agujas del cielo?

Qué haríais vosotros, decid, sin ese cuerpo
del que el vuestro, si frágil y si herido, vive desde “la división”,
despedido del “espíritu”, él, que sostiene oscuramente sus
    juegos
con el pan que él amasa y que debe recibir a veces
en un insulto de piedra?
Habéis pensado, mis amigos,
que es una red de sangre la que os salva del vacío,
en el tejido de todos los días, bajo los metales del aire,
de esas manos sin nada al fin como las ramas de Junio,
a no ser una escritura de vidrio?

Oh, yo sé que buscáis desde el principio el secreto de la tierra,
y que os arrojáis al fuego, muchas veces, para encontrar el
    secreto…
Y sé que a veces halláis la melodía más difícil
que duerme en aquellos que mueren de silencio,
corridos por el padre río, ahora, hacia las tiendas del viento…
Pero cuidado, mis amigos, con envolveros en la seda de la
    poesía
igual que en un capullo...
No olvidéis que la poesía,
si la pura sensitiva o la ineludible sensitiva,
es asimismo, o acaso sobre todo, la intemperie sin fin,
cruzada o crucificada, si queréis, por los llamados sin fin
y tendida humildemente, humildemente, para el invento del
    amor…

domingo, mayo 15, 2011

En una bohardilla - poema de Herman Melville

IN A GARRET


Gems and jewels let them heap--
Wax sumptuous as the Sophie:
For me, to grapple from Art's deep
One dripping trophy!

En un desván



Gemas y joyas ¡qué se amontonen!
--suntosa cera como la de Sofía--
¡Para mí, coger del abismo del Arte
un trofeo goteante!
traducción propia
Sofía

martes, noviembre 02, 2010

La Historia sin Fin

- ¿Qué significa? -preguntó-. «HAZ LO QUE QUIERAS». Eso quiere decir que puedo hacer lo que me dé la gana, ¿no crees?
El rostro de Graogramán pareció de pronto terriblemente serio y sus ojos comenzaron a arder.
- No -dijo con voz profunda y retumbante-. Quiere decir que debes hacer tu Verdadera Voluntad. Y no hay nada más difícil.
- ¿Mi Verdadera Voluntad? -repitió Bastian impresionado-. ¿Qué es eso?
- Es tu secreto más profundo, que no conoces.
- ¿Cómo puedo descubrirlo entonces?
- Siguiendo el camino de los deseos, de uno a otro, hasta llegar al último. Ese camino te conducirá a tu Verdadera Voluntad.
- No me parece muy difícil -opinó Bastian.
- Es el más peligroso de todos los caminos -dijo el león.
- ¿Por qué? -preguntó Bastian-. Yo no tengo miedo.
- No se trata de eso -retumbó Graogramán-. Ese camino exige la mayor autenticidad y atención, porque en ningún otro es tan fácil perderse para siempre.
- ¿Quieres decir que no siempre son buenos los deseos que se tienen? -trató de averiguar Bastian.
El león azotó con la cola la arena en que estaba echado. Agachó las orejas, frunció el hocico y sus ojos despidieron fuego. Bastian se agachó involuntariamente cuando Graogramán, con una voz que hizo vibrar nuevamente el suelo, dijo:
- ¡Qué sabes tú lo que son deseos! ¡Qué sabes tú lo que es o no es bueno!


Michael Ende "La Historia Interminable"

Colaboradores