-Tengo algo que decirles
-¿Qué es?¿Qué es?
-(...)¿En qué sórdido asunto se han metido ahora? Es decir,flaco ¿adónde vas?¿Adónde vas América, en tu reluciente coche a través de la noche?
jueves, julio 30, 2015
jueves, mayo 02, 2013
Poeta en el loquero...
él feliz que escuchaba a los ángeles susurrándole al
oído en las noches
su triste psiquiatra volvía cada noche a su inmenso caserón aterrado de silencio
su triste psiquiatra volvía cada noche a su inmenso caserón aterrado de silencio
EL CANTO DEL CISNE
Demencia:
el camino más alto y más desierto.
Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!
el camino más alto y más desierto.
Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.
Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.
Se erizan los cabellos del espanto.
La mucha luz alaba su inocencia.
El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.
Cuerdas de los silencios más eternos.
Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.
¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?
Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.
¡Piedad!
JACOBO FIJMAN
miércoles, marzo 28, 2012
martes, febrero 14, 2012
EL MÚSICO
Alguna vez pasó entre mis manos y se me enredó entre los dedos. Ahí sigue tras el paso del tiempo...
El libro está dedicado a sus padres y a sus hijos...
EL MÚSICO
Acongojado llora
con sus débiles dedos
la furia y el odio
y el lodo
que fue su origen.
Las cuerdas de su instrumento
como míseros revólveres
o quizá tendones de un dios ebrio,
cantan.
Y es sólo penumbras
el despertar de su hora tardía.
Y es sólo tiniebla
el entornar pequeño de sus ojos.
El músico está allí
donde el dolor no puede confundirse
con los ecos del demonio.
El músico es por fin
la tenebrosa ansiedad
de no volverse loco por el tiempo.
La vida que no recuerda nada,
el antiguo reloj en el que cayeron las lluvias.
Su soplido, fresco rechinar del abismo, cae.
Y su cuerpo de quimera y cárceles
va ensordeciéndose del cielo,
y quejándose de la soledad
que pudo por lo menos haber sido incomprensible.
Y así se materializan
los pensamientos del músico
como cruces que se encuentran
acostadas en el vientre.
Y locas las guirnaldas del verano
entreabren su pudor
y se escucha el sonido.
El libro está dedicado a sus padres y a sus hijos...
EL MÚSICO
con sus débiles dedos
la furia y el odio
y el lodo
que fue su origen.
Las cuerdas de su instrumento
como míseros revólveres
o quizá tendones de un dios ebrio,
cantan.
Y es sólo penumbras
el despertar de su hora tardía.
Y es sólo tiniebla
el entornar pequeño de sus ojos.
El músico está allí
donde el dolor no puede confundirse
con los ecos del demonio.
El músico es por fin
la tenebrosa ansiedad
de no volverse loco por el tiempo.
La vida que no recuerda nada,
el antiguo reloj en el que cayeron las lluvias.
Su soplido, fresco rechinar del abismo, cae.
Y su cuerpo de quimera y cárceles
va ensordeciéndose del cielo,
y quejándose de la soledad
que pudo por lo menos haber sido incomprensible.
Y así se materializan
los pensamientos del músico
como cruces que se encuentran
acostadas en el vientre.
Y locas las guirnaldas del verano
entreabren su pudor
y se escucha el sonido.
Luis Alberto Spinetta, Guitarra Negra, Ediciones TRES TIEMPOS S.R.L., Buenos Aires, 1978
sábado, diciembre 31, 2011
Kawabata - Lo Bello y Lo Triste
...
–¿Crees
que
se
refleja
mejor
en
un
cuenco
de
sake?
–preguntó
a
su
vez
Keiko,
mientras
se
sentaba
a
los
pies
de
Otoko–.
Sea
como
fuere
me
gustan
los
colores
que
hay
esta
noche
en
el
jardín.
–¿Sí?
–dijo
Otoko
y
se
asomó
al
jardín–.
Trae
un
almohadón,
¿quieres?
Y
apaga
las
luces
de
adentro.
Desde
la
galería
del
estudio
sólo
se
veía
el
jardín
interior
del
templo;
la
residencia
principal
interrumpía
la
vista.
Era
un
jardín
oblongo,
no
muy
artístico;
pero
la
Luna
bañaba
aproximadamente
la
mitad
de
su
superficie,
de
modo
que
hasta
las
piedras
lucían
colores
variados
por
efecto
de
las
luces
y
sombras.
Una
azalea
blanca
parecía
flotar
en
la
oscuridad.
El
arce
rojo
que
se
levantaba
cerca
de
la
galería
aún
tenía
hojas
tiernas,
pero
la
noche
las
oscurecía.
En
la
primavera,
la
gente
solía
tomar
por
pimpollos
las
yemas
rojo–brillante
de
aquel
árbol
y
preguntaban
qué
flor
era
ésa.
Otra
característica
del
jardín
era
la
profusión
de
musgo
pilífero.
–¿Qué
te parece si preparo un poco de té nuevo? –propuso Keiko.
Otoko
seguía
contemplando
aquel
jardín
que
le
era
tan
familiar,
como
si
no
estuviera
habituada
a
verlo
a
todas
las
horas
del
día.
Permanecía
sentada,
con
la
cabeza
ligeramente
gacha,
preocupada,
con
los
ojos
fijos
en
la
mitad
del
jardín
bañada
por
la
Luna.
...
miércoles, diciembre 21, 2011
Roque Dalton - Salvadoreño
Roque Dalton, poeta de El Salvador, un revolucionario, intelectual, escritor, más conocido por su poesía y sus búsquedas revolucionarias tanto en el papel como en sus montes salvadoreños. Este poema pertenece a sus últimos textos en la clandestinidad, bajo otro nombre y otro estilo, en cada uno de sus heterónimos como si fuera un lúcido Pessoa que lucha por poner un poco de razón revolucionaria
Yo, como tú,
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
COMO TÚ
Yo, como tú,
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.
También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.
Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.
Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.
Con el alias de Timoteo Lúe (Roque Dalton)
de "Historias y Poemas de una lucha de clases"
www.oceansur.com
domingo, diciembre 04, 2011
Juan Gelman, albañil de las palabras
No siempre la realidad es la sencilla y silvestre de los campos y selvas oscuras donde nuestra alma busca su ánima para salir adelante al otro día. Vivimos en ciudades en destrucción y construcción continuas sujetos a las veleidades del Poderoso Señor Don Dineros y su Señora la Moda. Y en las tierras áridas de la poesía suelen aparecer alguna gente que vive y ve estas ciudades y su gente, Gelman es un caballero porteño y como tantos emigrados, exiliados de su ciudad. Pero siempre ha mirado.
HUELGA EN LA CONSTRUCCIÓN
Ni el vino fuerte de los mediodías
tomado al viento.
Ni la escalera, el sol, el aire.
Sobre el andamio está de pie el silencio.
Los hombres se miraron despacito
del corazón al hueso.
Se tocaron la muerte más abajo.
Decidieron.
Tal vez maría llore estos asuntos.
Llorará para adentro.
Se ha de secar la cara con la noche.
El hombre no sabrá, una pena de menos.
El hombre mirará sus manos quietas,
dirá tengo o no tengo.
Crecerá de cojones para arriba,
puro de nuevo.
Puro esta vez que hay vino en el hermano,
pedacitos de pan en los ojos de pedro.
En virtud de esta cosa
suele volverle el niño desde el pecho.
En virtud de esta cosa
el silencio de pie sobre el andamio
se sacaba el sombrero.
Juan Gelman
en El Juego en que andamos, de la edición que viene con Página12
sábado, septiembre 24, 2011
II -1. Aquello que es llamado El Tao no es El Tao
El flujo de energía...
Aquí ... es ...
Sin Nombre
Sin Tiempo
Velocidad de (la) luz
Flota ... más allá del miedo ...
Flota ... más allá del deseo ...
En este Misterio de Misterios
A través de esta puerta de Todas Las Maravillas
Timothy Leary desde el Tao Te King
viernes, agosto 19, 2011
Robert Frost - maestro de poetas
La bruja de Coös
Pasé la noche bajo techo en una granja
Detrás de la montaña, con una madre y su hijo,
Dos de la vieja fé. No soltaron la palabra.
Madre: La gente se cree que una bruja que tiene espíritus familiares
A quienes podría convocar para entretenerse en una nocha invernal,
Más no lo haré, debería ser quemada en una pira o algo semejante
Llamar espíritus no es como decir "Botón, botón,
¿Quién tiene el botón?" y me gustaría que lo supieras.
Hijo: Madre puede hacer que una mesa cualquiera se encabrite
Y patee con dos patas como una mula del ejército.
Madre: Y una vez hecho eso, ¿Qué de bueno tengo hecho?
En vez de inclinar una mesa para que lo vea, permítame
que le cuente lo que una vez me contó Ralle, el de Contros Sioux.
Me dijo que los muertos tienen almas, pero cuando le pregunté
cómo es eso posible --yo creía que los muertos son ánimas--,
Me sacó del trance. ¿No le hace sospechar eso
que hay algo que los muertos se guardan para sí?
Sí, hay algo que los muertos se guardan para sí.
Hijo: ¿No querrías contarle qué es lo que tenemos
en el altillo, mamá?
Madre: Huesos, ... un esqueleto.
... Fragmento extraído de Poemas de Robert Frost, editorial Corregidor.
Pasé la noche bajo techo en una granja
Detrás de la montaña, con una madre y su hijo,
Dos de la vieja fé. No soltaron la palabra.
Madre: La gente se cree que una bruja que tiene espíritus familiares
A quienes podría convocar para entretenerse en una nocha invernal,
Más no lo haré, debería ser quemada en una pira o algo semejante
Llamar espíritus no es como decir "Botón, botón,
¿Quién tiene el botón?" y me gustaría que lo supieras.
Hijo: Madre puede hacer que una mesa cualquiera se encabrite
Y patee con dos patas como una mula del ejército.
Madre: Y una vez hecho eso, ¿Qué de bueno tengo hecho?
En vez de inclinar una mesa para que lo vea, permítame
que le cuente lo que una vez me contó Ralle, el de Contros Sioux.
Me dijo que los muertos tienen almas, pero cuando le pregunté
cómo es eso posible --yo creía que los muertos son ánimas--,
Me sacó del trance. ¿No le hace sospechar eso
que hay algo que los muertos se guardan para sí?
Sí, hay algo que los muertos se guardan para sí.
Hijo: ¿No querrías contarle qué es lo que tenemos
en el altillo, mamá?
Madre: Huesos, ... un esqueleto.
... Fragmento extraído de Poemas de Robert Frost, editorial Corregidor.
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