jueves, julio 30, 2015

jueves, mayo 02, 2013

Poeta en el loquero...



él feliz que escuchaba a los ángeles susurrándole al oído en las noches
su triste psiquiatra volvía cada noche a su inmenso caserón aterrado de silencio


EL CANTO DEL CISNE


Demencia:
el camino más alto y más desierto.

Oficio de las máscaras absurdas; pero tan humanas.
Roncan los extravíos;
tosen las muecas
y descargan sus golpes
afónicas lamentaciones.

Semblantes inflamados;
dilatación vidriosa de los ojos
en el camino más alto y más desierto.

Se erizan los cabellos del espanto.

La mucha luz alaba su inocencia.

El patio del hospicio es como un banco
a lo largo del muro.

Cuerdas de los silencios más eternos.

Me hago la señal de la cruz a pesar de ser judío.

¿A quién llamar?
¿A quién llamar desde el camino
tan alto y tan desierto?

Se acerca Dios en pilchas de loquero,
y ahorca mi gañote
con sus enormes manos sarmentosas;
y mi canto se enrosca en el desierto.

¡Piedad!

JACOBO FIJMAN

miércoles, marzo 28, 2012

Del Kerouac, "En el Camino"

"Ella le amaba locamente, pero de un modo delirante; no había muestras de externas de cariño ni remilgos, sólo conversación y una profundísima camaradería que ninguno de nosotros conseguía penetrar"

pag. 174

martes, febrero 14, 2012

EL MÚSICO

Alguna vez pasó entre mis manos y se me enredó entre los dedos. Ahí sigue tras el paso del tiempo...


El libro está dedicado a sus padres y a sus hijos...

EL MÚSICO

Acongojado llora
con sus débiles dedos
la furia y el odio
y el lodo
que fue su origen.

Las cuerdas de su instrumento
como míseros revólveres
o quizá tendones de un dios ebrio,
cantan.
Y es sólo penumbras
el despertar de su hora tardía.
Y es sólo tiniebla
el entornar pequeño de sus ojos.

El músico está allí
donde el dolor no puede confundirse
con los ecos del demonio.

El músico es por fin
la tenebrosa ansiedad
de no volverse loco por el tiempo.
La vida que no recuerda nada,
el antiguo reloj en el que cayeron las lluvias.

Su soplido, fresco rechinar del abismo, cae.
Y su cuerpo de quimera y cárceles
va ensordeciéndose del cielo,
y quejándose de la soledad
que pudo por lo menos haber sido incomprensible.

Y así se materializan
los pensamientos del músico
como cruces que se encuentran
acostadas en el vientre.

Y locas las guirnaldas del verano
entreabren su pudor
y se escucha el sonido.


Luis Alberto Spinetta, Guitarra Negra, Ediciones TRES TIEMPOS S.R.L., Buenos Aires, 1978



sábado, diciembre 31, 2011

Kawabata - Lo Bello y Lo Triste


...
¿Crees que se refleja mejor en un cuenco de sake?preguntó a su vez Keiko, mientras se sentaba a los pies de Otoko. Sea como fuere me gustan los colores que hay esta noche en el jardín.
¿Sí?dijo Otoko y se asomó al jardín. Trae un almohadón, ¿quieres? Y apaga las luces de adentro.
Desde la galería del estudio sólo se veía el jardín interior del templo; la residencia principal interrumpía la vista. Era un jardín oblongo, no muy artístico; pero la Luna bañaba aproximadamente la mitad de su superficie, de modo que hasta las piedras lucían colores variados por efecto de las luces y sombras. Una azalea blanca parecía flotar en la oscuridad. El arce rojo que se levantaba cerca de la galería aún tenía hojas tiernas, pero la noche las oscurecía. En la primavera, la gente solía tomar por pimpollos las yemas rojobrillante de aquel árbol y preguntaban qué flor era ésa. Otra característica del jardín era la profusión de musgo pilífero.
¿Qué te parece si preparo un poco de té nuevo? –propuso Keiko.
Otoko seguía contemplando aquel jardín que le era tan familiar, como si no estuviera habituada a verlo a todas las horas del día. Permanecía sentada, con la cabeza ligeramente gacha, preocupada, con los ojos fijos en la mitad del jardín bañada por la Luna.
...


miércoles, diciembre 21, 2011

Roque Dalton - Salvadoreño

Roque Dalton, poeta de El Salvador, un revolucionario, intelectual, escritor, más conocido por su poesía y sus búsquedas revolucionarias tanto en el papel como en sus montes salvadoreños. Este poema pertenece a sus últimos textos en la clandestinidad, bajo otro nombre y otro estilo, en cada uno de sus heterónimos como si fuera un lúcido Pessoa que lucha por poner un poco de razón revolucionaria



COMO TÚ



Yo, como tú,
amo el amor, la vida, el dulce encanto
de las cosas, el paisaje
celeste de los días de enero.

También mi sangre bulle
y río por los ojos
que han conocido el brote de las lágrimas.

Creo que el mundo es bello,
que la poesía es como el pan, de todos.

Y que mis venas no terminan en mí
sino en la sangre unánime
de los que luchan por la vida,
el amor,
las cosas,
el paisaje y el pan,
la poesía de todos.


Con el alias de Timoteo Lúe (Roque Dalton)
de "Historias y Poemas de una lucha de clases" 
www.oceansur.com

domingo, diciembre 04, 2011

Juan Gelman, albañil de las palabras

No siempre la realidad es la sencilla y silvestre de los campos y selvas oscuras donde nuestra alma busca su ánima para salir adelante al otro día. Vivimos en ciudades en destrucción y construcción continuas sujetos a las veleidades del Poderoso Señor Don Dineros y su Señora la Moda. Y en las tierras áridas de la poesía suelen aparecer alguna gente que vive y ve estas ciudades y su gente, Gelman es un caballero porteño y como tantos emigrados, exiliados de su ciudad. Pero siempre ha mirado.


HUELGA EN LA CONSTRUCCIÓN



Ni el vino fuerte de los mediodías
tomado al viento.
Ni la escalera, el sol, el aire.
Sobre el andamio está de pie el silencio.

Los hombres se miraron despacito
del corazón al hueso.
Se tocaron la muerte más abajo.
Decidieron.

Tal vez maría llore estos asuntos.
Llorará para adentro.
Se ha de secar la cara con la noche.
El hombre no sabrá, una pena de menos.

El hombre mirará sus manos quietas,
dirá tengo o no tengo.
Crecerá de cojones para arriba,
puro de nuevo.

Puro esta vez que hay vino en el hermano,
pedacitos de pan en los ojos de pedro.
En virtud de esta cosa
suele volverle el niño desde el pecho.

En virtud de esta cosa
el silencio de pie sobre el andamio
se sacaba el sombrero.


Juan Gelman 
en El Juego en que andamos, de la edición que viene con Página12

sábado, septiembre 24, 2011


II -1.  Aquello que es llamado El Tao no es El Tao

El flujo de energía...
Aquí ... es ...


Sin Nombre
Sin Tiempo
Velocidad de (la) luz

Flota ... más allá del miedo ...
Flota ... más allá del deseo ...
En este Misterio de Misterios
A través de esta puerta de Todas Las Maravillas

Timothy Leary desde el Tao Te King



viernes, agosto 19, 2011

Robert Frost - maestro de poetas

La bruja de Coös

Pasé la noche bajo techo en una granja
Detrás de la montaña, con una madre y su hijo,
Dos de la vieja fé. No soltaron la palabra.

Madre: La gente se cree que una bruja que tiene espíritus familiares
A quienes podría convocar para entretenerse en una nocha invernal,
Más no lo haré, debería ser quemada en una pira o algo semejante
Llamar espíritus no es como decir "Botón, botón,
¿Quién tiene el botón?" y me gustaría que lo supieras.

Hijo: Madre puede hacer que una mesa cualquiera se encabrite
Y patee con dos patas como una mula del ejército.

Madre: Y una vez hecho eso, ¿Qué de bueno tengo hecho?
En vez de inclinar una mesa para que lo vea, permítame
que le cuente lo que una vez me contó Ralle, el de Contros Sioux.
Me dijo que los muertos tienen almas, pero cuando le pregunté
cómo es eso posible --yo creía que los muertos son ánimas--,
Me sacó del trance.  ¿No le hace sospechar eso
que hay algo que los muertos se guardan para sí?
Sí, hay algo que los muertos se guardan para sí.

Hijo: ¿No querrías contarle qué es lo que tenemos
en el altillo, mamá?

Madre: Huesos, ... un esqueleto.

... Fragmento extraído de Poemas de Robert Frost, editorial Corregidor.

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