domingo, diciembre 04, 2011

Juan Gelman, albañil de las palabras

No siempre la realidad es la sencilla y silvestre de los campos y selvas oscuras donde nuestra alma busca su ánima para salir adelante al otro día. Vivimos en ciudades en destrucción y construcción continuas sujetos a las veleidades del Poderoso Señor Don Dineros y su Señora la Moda. Y en las tierras áridas de la poesía suelen aparecer alguna gente que vive y ve estas ciudades y su gente, Gelman es un caballero porteño y como tantos emigrados, exiliados de su ciudad. Pero siempre ha mirado.


HUELGA EN LA CONSTRUCCIÓN



Ni el vino fuerte de los mediodías
tomado al viento.
Ni la escalera, el sol, el aire.
Sobre el andamio está de pie el silencio.

Los hombres se miraron despacito
del corazón al hueso.
Se tocaron la muerte más abajo.
Decidieron.

Tal vez maría llore estos asuntos.
Llorará para adentro.
Se ha de secar la cara con la noche.
El hombre no sabrá, una pena de menos.

El hombre mirará sus manos quietas,
dirá tengo o no tengo.
Crecerá de cojones para arriba,
puro de nuevo.

Puro esta vez que hay vino en el hermano,
pedacitos de pan en los ojos de pedro.
En virtud de esta cosa
suele volverle el niño desde el pecho.

En virtud de esta cosa
el silencio de pie sobre el andamio
se sacaba el sombrero.


Juan Gelman 
en El Juego en que andamos, de la edición que viene con Página12

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